1. Cfr. DOUGLAS (1992:3). Véase también la nota 11. En
cualquier caso, para una inteligente comparación entre Jurassic
Park, de Spielberg y Paradise Lost, de Milton, cf. HAWKINS (1995).
2. Quizás es típico de la nuestra separar las explicaciones:
a propósito del nuevo debate sobre el creacionismo en Estados Unidos,
los profesores de biología piden que las discusiones sobre creencias
y sobre la Biblia se tengan en casa, para distinguirlas de los contenidos
científicos (¿asumiendo que a la escuela se va sólo
a tomar instrucción?) (El País, jueves 26 de agosto de 1999,
pàg. 20, Sociedad, Profesores de Kansas se niegan a eliminar
de sus clases la teoría de la evolución).
3. Cfr. FABBRI (1995:127-142). El artículo fue publicado primero
en la compilación de Lorena Preta La narrazione delle origini,
Laterza, 1991.
4. Cfr. FABBRI (1995:127). Parece que también Erasmo probó
hacia 1519, no sin alguna polémica, una traducción coloquial
del comienzo del evangelio de san Juan,
In principio erat sermo,
versículo al cual dedicaría también uno de sus extensos
comentarios.
5. Cfr. SAID (1985). Un estudio sobre precedentes y rupturas que comienza
(!) planteando la situación nueva creada en las letras por el desconocimiento
del latín y el griego, y que reserva para Vico, el indagador de
los orígenes, un espléndido último capítulo.
6. Como un dato más, me gustaría aducir las consideraciones
de BATTISTINI,
Introduzione, sobre el trabajo de LOLLINI (1994).
7. Estas consideraciones hacen que encuentre especialmente interesante
las indagaciones de PAPINI (1984) sobre la estructura cifrada y las correspondencias
latentes y patentes de la Ciencia Nueva.
8. De manera que, como Vico declara (CN §349), cada uno se construye
la ciencia --"se la hace", en la medida en que se la narra (tengo en cuenta
también para estas deducciones el capítulo quinto de VERENE
(1984)); y el que queda fuera de ello (de estos principios sociales con
los cuales se construye la razón humana), que vigile de no salirse
de toda la humanidad (§360) --con estas palabras cierra Vico el
capítulo sobre el método. Véase GOETSCH (1995) acerca
de la sugerencia de la Ciencia Nueva como libro de iniciación.
Más que un árbol, el método o camino viquiano (donde
aparecen las afirmaciones precedentes) recuerda un círculo, una
red o un mandala.
9. Es interesante no pensar en la filosofía y en la filología
exactamente como disciplinas: sino más bien como materia auxiliar
la segunda, y una reflexión crítica (con alguna forma genérica)
sobre la ideas la primera. Al menos desde el Renacimiento, con la diversificación
que conocemos, podría pensarse que la reunión viquiana de
las dos materias (prescindiendo de un centro preciso) era una manera de
tratar a las demás como objecto de estudio. Pero este razonamiento
no deja de estar viciado. En realidad, creo que no cabe privilegiar un
género cognitivo sobre otro. En la medida que no percibimos totalidades,
sino fragmentos, nuestras propias construcciones dependen de otras construcciones.
La cuestión de si la narración puede ser o no el modelo último
(¿lo que llamamos historicidad?) para mí permanece abierta.
10. Naturalmente, entre las fisuras, tambien se da el error. Pero eso
es la misma condición de la historicidad. No hay error sin reconsideración
de una opinión anterior --sin reconocimiento del error. Digamos
que esa posibilidad (el error entre las fisuras), abre, más que
cierra, la obra de Vico. Me gustaría huir de las reivindicaciones
"realistas" de la Ciencia Nueva y las demás obras, provengan
de la lingüística, de la filosofía o de la historia.
Como nuestro conocimiento es diferente, nos convendría dejar claro
qué es lo que superamos o de qué nos apartamos cuando leemos
al sabio napolitano.
11. Cfr. DOUGLAS (1987).
12. Contra ese aislamiento del razonamiento abstracto, Vico propone
quell'Analisi veramente divina de pensieri umani, la quale, sceverando
tutti quelli, che non hanno natural seguito tra di loro, per angusto sentiero
scorgendoci di uno in uno, ci guida sottilmente fil filo entro i ciechi
Labirinti del cuor dell'huomo, che non può dare, non già
gl'indovinelli degl'Algebristi, ma la certezza, quanto è lecito
umanamente, del cuor dell'huomo (EPISTOLE, 144-145). Un sentiero,
pues, contra el Metodo. Agradezco a Josep Martínez Bisbal
que me pusiera sobre la pista de estas dos cartas, así como de otras
indicaciones bibliográficas que me han ayudado en la preparación
de esta comunicación.
13. ¿Por qué tenías tu --dirá-- que disertar
sobre argumentos de este tipo, que lo abarcan todo? Por ningua razón
como Giovanni Battista Vico, pero por muchas como profesor de elocuencia,
escribe hacia el final del De nostri temoris (DNT, 435). Desde luego,
la retórica no seria solo un molde externo con el que "embellecer"
el producto una vez acabado, sino el molde a partir del cual se formaria
la misma estructura del conocimiento --al menos eso es lo que sugiere la
tópica--. Conozco algun intento moderno de estudiar las ciencias
a partir de la retórica (implícita) que construyen: cfr.
GROSS (1990).
14. No me resisto a citar las palabras de Verenne, quien descendió
también desde la fantasía hasta la redacción de los
párrafos de Vico, para descubrir su poética: Il lettore
si cimenta con una trama de contenutti, in cui non risulta chiara la logica
dell'argomentazione. Anzi, gli si presenta un collage di temi svariati,
quali: sapienza, giganti, logica della poesia, mostri, metamorfosi (...).
L'esposizione di Vico corre rapsodica e per analogia. A un contenuto si
sovrappone un contenuto, e vengono operate identificazione imprevedibili
fra un tema e l'altro. (...) I principi di spiegazione vengono moltiplicati
e vengono usati, nella maggiore quantità possibile, per introdurre
a un dato contesto (VERENE, 1984:110-111).
15. Cfr. CRISTOFOLINI (1995:140-141). De hecho, el argumento sobre la falsa elocuencia se conserva aun en CN §1102, en su preciso sentido histórico: lo que llevó (a través de "apoyar en las causas a las dos partes opuestas", y después, "con el deseo de poder") a guerras y desorden en las repúblicas, que provocaron "la desenfrenada libertad de los pueblos libres". En la Oración VI el argumento de la elocuencia al servicio del conocimiento se esgrimía ya ante la maldad, el abuso y la división ("soledad") que se produjeron tras la separación de lenguas. Me gustaría ver en la desaparición de esas líneas sobre la elocuencia de la edición de 1730 el último vestigio de las tesis que Vico desarrolló al De nostri temporis.